Rock, chamarrita, vals, tango, cumbia. Cucú Rapé llegó a la escena musical con un disco difícil de clasificar. En esa variedad está su principal riqueza.

Para Cucú Rapé estos son tiempos de pensarse. “Es raro porque nosotros sentimos que es una etapa que ya terminó hace como un año, luego de grabar el disco, pero recién ahora suceden cosas. Entonces no podemos cerrar una etapa: hay que acompañarla y defenderla”, explica el compositor del quinteto, Valentín Abitante. Al mismo tiempo que llegó la hora de lucir las once canciones de su primer disco, composiciones estudiadas, con arreglos cronometrados, hay otro espíritu queriendo colarse. “Después de grabar nos salieron tres temas instrumentales, cosa que jamás habíamos hecho. Una cosa más jazzera, con espacios para la improvisación”. Pensando en voz alta dicen que debe ser el resultado de tocar juntos desde hace un buen tiempo. Pero a medida que avanza la charla se podría suponer que es la evolución natural de cinco músicos que, juntos, hacen una música tan variada que aún para ellos es complicado arriesgar una definición.

La entrevista con cuatro de los cinco integrantes de Cucú Rapé terminó así:

-Diego Mirandetti, bajo: Sobre la forma que tiene Valentín de cantar estas canciones, lo primero que pienso es “este tipo es milonguero”.

-Gastón Figueredo, guitarra eléctrica: Un compadrito.

-Valentín Abitante, voz y guitarra: Lírico, compadre.

-Pablo Balbela, batería y percusión: Y es una mezcla porque la otra cantante, Leticia, canta más lírico. Eso que han dicho del disco “que tiene un aire tanguero” y sí, lo tiene, “que tiene un aire roquero”, y sí lo tiene, “que tiene una voz lírica”, y sí la tiene.

-GF: ¡Paren de decir cosas de nosotros!

-PB: Qué digan, qué digan. Lo interesante es cuando el que escucha una música pone de sí, porque no todos escuchamos lo mismo. Si es que hay un mensaje musical en este proyecto, sería que está bien ser abierto. Si alguien dijo que hay un aire musical particular es porque lo encontró en el grupo, y eso está bueno. El que escucha también elige qué tomar y está bueno que pase eso con las canciones: que cada uno tome lo que le guste más o lo que le parezca más interesante, y si puede en esa cosa encontrar alguna otra, mejor.

A la pesca.
Tiro al agua mi red/empecé a pescar/las palabras que me puedan auxiliar/que este hambre desaparezca al final.

El que puso las letras en este quinteto con cuatro músicos y dos cantantes es Valentín Abitante. Compositor joven que integró un coro durante un tiempo largo y que opina que en su primer disco conviven canciones con vuelos tangueros, roqueros y cumbieros porque eso está en el aire de la ciudad en la que vive. “Son músicas populares que si no estás muy negado las ves por ahí. Para mí tiene sentido que yo haya escrito una cumbia aunque no sea un género que escuche, porque en donde vivo hay aires de música tropical por todos lados”.

Los que han hablado del debut de Cucú Rapé enumeran influencias: tímbricas, de melodías, de formato, de la forma de interpretar las canciones. Los nombres que más suenan son Leo Maslíah, Jorge Lazaroff, Luis Trochón. “Creo que esas influencias están pero a la vez somos muy distintos. Recién estábamos hablando de eso, ¿en qué nos parecemos? Bueno, en cierto tratamiento de la composición, ahora, tímbricamente, yo nunca escuché un tema de Maslíah o de Lazaroff que realmente suene a rock, como sí sucede en varios temas nuestros. Eso creo que nació del grupo, por la batería y la guitarra eléctrica. Fue como una unión de ambas cosas”, sugiere Abitante.

“Con la mayoría de las cosas que se digan del disco yo estoy de acuerdo, porque están ahí. Hay tantos lugares por donde agarrar una canción, por dónde escuchar una canción. Uno se puede concentrar en la tímbrica que fue algo que nosotros trabajamos mucho pero también hay un tema que es el juego de los textos. Acá los textos son importantes”, dice Balbela. “Yo noto que las músicas tienen juegos porque uno ve vueltas en los arreglos o en una repetición aparece algo nuevo. A veces los músicos no tienen ese mismo compromiso con los textos que con la música”. Balbela ya había integrado otras bandas, pero ninguna como esta. “Cuando me llamaron para participar a mí lo que más me sedujo fueron las letras. Me daba la sensación de que para pensar cómo tocar la percusión yo tenía que escuchar lo que me estaba diciendo el cantante, y que la música tenía que ir por ese lado”.

Cucú.
Un loco/dos/tres locos/dos locos/tres/cinco.

Antes de Cucú Rapé Abitante cantaba solo. “O esporádicamente con algún otro músico. Por el 2008 tenía un montón de canciones que quería empezar a tocar en grupo, armar desde otro lugar, desde una experiencia bien distinta.” El primer aliado fue Mirandetti con su bajo, “e incorporamos a una cantante, Leticia Vidal, y a Pablo en percusión. Fue episódico el proceso de sumar integrantes porque eran canciones que salían más bien de la guitarra y la voz, que inicialmente no fueron pensadas para tocar con un grupo. Fueron incorporándose a esas canciones la tímbrica del bajo, de la percusión, de la cantante. Y empezamos los ensayos.”

El último en llegar fue Figueredo. Su presencia en la banda explica una vuelta de tuerca que quizás algún viejo conocido haya podido notar: la grabación del disco trajo un sonido roquero mucho más presente del que se apreciaba en los toques en vivo.

“El formato acústico que teníamos cuando funcionábamos como un cuarteto lo seguimos trabajando, pero sentíamos que faltaba un timbre que redondeara aquello. Había algo en el sonido que no nos cerraba del todo. Entonces llegó Gastón con la guitarra eléctrica.” Recuerda Mirandetti: “También todo se da luego de que escuchamos el disco de Caetano Veloso Zii & Zie (2009), que nos partió la cabeza.” Sigue Balbela: “Los arreglos que tenemos no son simples de tocar. No era escuchar y decir `se saca así`, hubo que buscar, investigar bastante. Por eso cuando entró Gastón era mostrarle por dónde ir con la guitarra eléctrica. En ese momento, nos pareció que el manejo tímbrico y rítmico que hacía Caetano de la guitarra eléctrica podía ir con nuestra propuesta”. “Yo no era muy consciente de eso. Quizás lo parecido es que son como canciones de un autor que viene de otro palo y que se mete en un formato de banda de rock, pero que adapta esa tímbrica a otras concepciones arreglísticas, no tan del palo roquero, y sí a cuestiones populares más tradicionales, más folclóricas. Yo creo que no somos una banda de rock”, lanza Abitante. “Yo quiero creer que sí”, responde Figueredo, “siempre está la pregunta de Cucú Rapé, ¿son una banda? ¿Qué tocan? Yo de ahora en más voy a decir que somos una banda de rock, porque somos muchas cosas pero hay algo en el vivo que me hace pensar más en el rock. Lo que pasa es que el rock es un concepto muy amplio y puede estar muy banalizado”.

Rapé.Tapado/Bloqueado/Resfriado/¡Rapé!/Atascado/Obstruido/Enredado/¡Rapé!

La decisión de grabar el disco se tomó a fines del 2010; siguió un año de toques para ahorrar el dinero necesario. “Siempre hay maneras de grabar y de hacer un disco que resulte económico pero nosotros teníamos ganas de hacerlo de determinada manera y lo conseguimos. Por eso estamos tan contentos”, explica el bajista. Grabaron durante tres meses en un estudio supervisado por Luis Restuccia, “cuando uno entra a grabar música el tema de la persona que está en la consola es muy importante. Luis era una garantía porque crecimos escuchando discos que él remasterizó, de decenas de músicos que son importantes para nosotros. Si querés, la diferencia es que él comprende aún mejor que nosotros lo que estamos haciendo. Sabe cómo es el rumbo, cómo hacerlo sonar, cómo balancearlo. Entiende la estética, la comparte, la disfruta. Pasó a ser un músico más del grupo”, agrega Abitante. Una vez que el material estuvo pronto esperaron un año para ser editados por Ayuí, “todos queríamos salir por ese sello sobre todo por una cuestión estética: tenemos la dificultad esa de no saber bien en qué campo estamos y por suerte Ayuí tiene un campo abierto y estas mezclas siempre tienen lugar.”

El disco no lleva nombre, decisión que podría interpretarse simbólica cuando el equipo confirma que hay dos canciones, Cucú y Rapé , que quieren funcionar como una especie de declaración de principios. “Para mí son las canciones que describen lo que yo quiero incentivar, porque me las canto a mí, ¿no? Pero también se las estoy cantando a todo el mundo. Habla simbólicamente de esas trabas creativas, de esos auto boicots que nos hacemos a veces y que nos impiden. Todo ese bloqueo el rapé viene a sacarlo, ¿sabés qué es el rapé? Es una especie de tabaco en polvo que se consume desde hace siglos, se aspira y te hace estornudar, limpia todo”, dice su autor.

Creen que el lugar para que estas canciones lleguen a públicos es el teatro o el boliche sin mozo. “Estamos eligiendo las condiciones”, resumen Mirandetti y Balbela. “Esto de que cada canción sea tan distinta de la otra tiene una parte positiva y una negativa. La positiva es que tenemos un repertorio que nos permite adaptarnos a cualquier lugar; la negativa es que un escucha que le guste el rock va a disfrutar mucho unos temas pero si es muy purista no le van a gustar otros. Es un poco la paradoja de la libertad que nos dimos, ¿a quién le va a gustar Cucú Rapé? Nos preguntamos eso, pero nosotros somos público también, y nos gusta.”

 


Por Mariángel Solomita
Fuente Diario El País