Jaime Roos – 7 y 3
Lanzado a fines de 1985, Brindis por Pierrot colocó a Jaime en el más alto nivel de popularidad de la música uruguaya. Seis meses más tarde, se empezó a grabar 7 y 3, un disco totalmente distinto al anterior: no tiene murga (por primera vez en su discografía), no recurre a cantantes solistas invitados y adopta un sonido tecno-eléctrico. Esto se debió a la tendencia de Jaime a refrescarse en cada trabajo con enfoques musicales contrastantes con los del anterior. Además, 7 y 3 fue simultáneo a Todo a Momo —primer disco del Canario Luna, concebido y producido por Jaime— y hacia allí se canalizaron sus dos nuevas murgas: ‘Que el letrista no se olvide’ (primera coautoría con su viejo amigo Raúl Castro) y ‘Reír llorando’.
7 y 3 retomó el criterio planteado en Para espantar el sueño —una concepción homogénea con canciones extensas—, y buscó acercarse a un sonido de nivel internacional. Esto último implicó grabar por línea todo lo que fuera posible, para depender lo mínimo indispensable de la calidad de los micrófonos y de la acústica de la sala.
Jaime era amigo de Jorge Nasser y había producido su primer disco (Era el mismo, 1985). Por esas épocas se formó Níquel, que comenzó siendo un dúo de bajo (Nasser) y guitarra eléctrica (el argentino Pablo Faragó), que tocaba sobre una máquina de ritmos Roland TR-707. A inicios de 1986 Jaime arregló y coprodujo el tema ‘Cara a cara’ para el disco Todo depende de Mariana Ingold, apelando a la formación de Níquel enriquecida con los teclados de Estela Magnone (que pronto se integraría a la banda). Motivado por el buen resultado, adoptó ese plantel para 7 y 3.
Jaime programó las baterías en la casa de Nasser. Fue un proceso trabajoso ya que no se trata de loops, sino de bases que emulan a un baterista humano, aunque con sonido y exactitud de máquina. Mientras tanto fue pautando las líneas de bajo para Nasser (quien, curiosamente, lo había elegido a él como bajista de Era el mismo). La presencia, por primera vez en su obra, de teclados digitales fue otro factor de modernización del sonido. De Repique (su banda en vivo), el único que integró el grupo base fue Alberto Magnone.
‘Te hizo vivir’ es la excepción del álbum. El arreglo fue asignado a Mateo quien, luego de tocar la base (en su set de baián y bongó) junto con Jaime (en guitarra), grabó un entramado de guitarras sintetizadas que Jaime consideró demasiado oscuro para el tema, aunque sí mantuvo el breve solo.
Apenas iniciada la grabación del disco, Darío Ribeiro dejó de trabajar en La Batuta. El trabajo se terminó con otros técnicos. Uno de ellos fue Luis Restuccia, a quien Jaime alentó a tomar el control de la consola por primera vez en su vida.
En busca de un mejor sonido, Jaime y Luis fueron a mezclar a Buenos Aires en Moebio, el estudio del legendario técnico uruguayo Carlos Píriz. Sin embargo, fue imposible para Jaime, en la única semana de estudio disponible, asumir el control estético o encontrar junto a técnicos de otra cultura musical el punto de un buen sonido que siguiera siendo personal y uruguayo. El disco fue remezclado a contrarreloj en La Batuta a fines de noviembre de 1986. (En 1989 dos de las mezclas argentinas fueron incluidas en la antología Seleccionado, y se pueden escuchar en Selladas, volumen 13 de esta colección.)
La foto de tapa fue concebida por Jaime, la de contratapa fue tomada en el toque del 25 de abril de 1986 en el Teatro de Verano, y la del grupo base (internamente conocida como «La Familia Munster») se tomó en el Palacio Salvo.
‘La hermana de la Coneja’ —una milonga-rock influenciada por Dino, segunda coautoría con Raúl— fue un éxito instantáneo. En los primeros meses de 1987 hubo, entonces, dos coautorías Castro-Roos (‘Coneja’ y ‘Que el letrista’) compitiendo por la primacía en los rankings.
7 y 3 fue Disco de Platino en sus ediciones en LP y casete.
—Guilherme de Alencar Pinto | Montevideo, 2016